El nuevo film del cineasta Tristán Bauer, Che Guevara, un hombre nuevo, muestra al hombre lejos de las cámaras y los acontecimientos históricos y ahonda en la intimidad detrás del ídolo revolucionario. Un Che reflexivo que pone en cuestión su percepción de sí mismo y del mundo. Uno que confiesa su miedo a la muerte, lamenta su extrema rigidez para tratar a sus seres queridos y que ya desde los añso sesenta duda del sistema soviético.
Con el acceso a documentos nunca revelados del ejército boliviano, que fueron proveídos por el presidente Evo Morales; de cartas y diarios personales inéditos, donados por la viuda del guerrillero, y de entrevistas e imágenes, Bauer consigue llegar a le esencia de uno de los personajes más enigmáticos del siglo XX. Uno de los aspectos en los que hace hincapié es en la gran pasión que tenía el Che por la escritura. Con cartas a su familia y allegados, diarios íntimos y cuadernos de poesía, se muestra esa faceta ignorada, en la que el ídolo encontraba siempre un momento y una razón para escribir, aún en medio de un enfrentamiento.
Con la voz en off del mismo Che, de su sobrino Rafael Guevara y de la del propio realizador, la historia nos transporta desde la Argentina, Uruguay y Cuba, a la ex Checoslovaquia, China, la Unión Soviética, Estados Unidos y África.
Luego de 12 años de trabajo en la investigación, la recopilación del material y la producción del film, que algunos críticos ya califican de definitivo, el director se muestra totalmente satisfecho con el resultado, aunque resalta que "el no es quién para plantear una versión definitiva de lo que fue el Che".
Lo cierto es que el documental logra recuperar la complejidad del personaje y resaltar ese lado humano lleno de aspiraciones, fortalezas y pasiones, pero también de miedos, dudas y contradicciones tan ignorado en el pasado.
El combo liderado por Zack de la Rocha y Tom Morello se presentó por primera vez en la Argentina, en una fecha que también tuvo como protagonistas a Queens of the Stone Age.Galería de fotos y video del show.
Debut en Buenos Aires y primera gira sudamericana en la historia de una banda que a lo largo de 19 años (incluido un impasse de siete) reivindicó a través de sus letras y su discurso los derechos sociales de los trabajadores y la imagen del Che. Que defendió la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Que fue prohibida de por vida en el programa "Saturday Night Live" por un incidente con el millonario y candidato republicano Steve Forbes.
Primera presentación de Rage Against the Machine en Argentina: paradójicamente, de la mano de una multinacional, la que da nombre al festival porteño que comenzó ayer. Claro que desde el punto de vista de la banda, esto no representa una contradicción, sino la oportunidad de expandir su mensaje y su ideología combatiendo al sistema "desde adentro" (invitaron a los empleados de Zanón -"los obreros sin patrón", De la Rocha dixit- a presenciar el show, y prohibieron a TN la transmisión en vivo).
Y pensar que casi no llegamos. El viaje fue desde Saavedra y con una amiga, poco más tarde de lo recomendable; por supuesto, cuando el tiempo apremia, los imprevistos suceden: veinte minutos con el tren parado a metros del andén de Retiro, por unos fierros cruzados sobre la vía electrificada. Más tarde, una manifestación que cortaba la mitad de Paseo Colón a metros de la Casa Rosada, y otros quince minutos para abrirse paso con el 130. Nos bajamos del colectivo, y la lluvia comenzaba a advertir con una garúa persistente. Ahora sólo quedaba caminar, y claro, conseguir entradas.
Finalmente, encontramos una boletería improvisada y adquirimos los tickets. Eran las 20.40. Pensamos que podríamos ver la segunda parte del show de QOTSA, pero al ingresar nos enteramos que tocaban sus últimos acordes para dar pie a Los Natas, que amenizaron la espera con sus riffs místicos y colgados en el escenario secundario. En el principal, los plomos probaban los instrumentos y micrófonos. Faltaba poco.
A las 22 se apagaron las luces, y mientras en el escenario brillaba únicamente la estrella roja del telón de fondo, los músicos salieron a escena. Un saludo en un español decente por parte de Zack De la Rocha y el arranque con "Testify", un tema demoledor con un sonido que no le hizo justicia. Así pasaron las primeras canciones, mientras la gente pedía a gritos que suban el volumen, y con razón: RATM en vivo con poco volumen es como tomar fernet sin hielo.
De a poco el público entró de todos modos en calor, y desde la consola decidieron subir un poco la perilla. Hubo un punto de quiebre y RATM se terminó plantar en el escenario para hacer lo que mejor sabe: escupir letras furiosas secundadas por un ejército de riffs explosivos, a cargo de Tom Morello, quien aprovecha literalmente todas las facetas de su guitarra, incluso desconectando el cable de su instrumento para hacer las veces de DJ.
Quizá Brad Wilk y Tim Commerford, baterista y bajista respectivamente, reciben menos atención que De la Rocha y Morello. Sin embargo, forman un tándem potente y riguroso, que deja todo listo para que la viola te sacuda el oído. Y no es casualidad: a pesar de la separación de Rage Against the Machine entre 2000 y 2007, los tres músicos permanecieron unidos en Audioslave (junto a Chris Cornell en reemplazo de De la Rocha) lo cual significa que hace veinte años que tocan juntos.
Y eso se nota. La discografía de RATM no es muy extensa (tres álbumes de estudio), por lo que todos los clásicos tienen su lugar. De su primer LP homónimo tocaron siete canciones, entre ellas "Bombtrack", "Bullet in the head", "Know your enemy". El set de hora y media se completó con temas de "Evil Empire" y "The Battle of LA", sus otros discos. Luego de saludar y retirarse brevemente, volvieron para el final: "Freedom" y "Killing in the name of".
Fue el último aliento. El público tuvo su dosis final de mosh y headbanging, y se retiró con dos certezas: la de haber visto a una banda cuya esencia fundamental radica en el vivo, y la de sentir que probablemente esta haya sido la única oportunidad de hacerlo.
Mirá "Testify", el primer tema de RATM en Buenos Aires:
El director indio Zubin Mehta volvió a Buenos Aires y se presentó en el Teatro Colón y en el Obelisco. Esta vez condujo a la Orquesta Filarmónica de Munich pero ya había visitado el país como director de la Orquesta Filarmónica de Israel, con la que está desde 1969 y de la cual porta el título de “director musical vitalicio”. También es mundialmente conocido por sus 15 años al frente de la Orquesta Filarmónica de Nueva York y por haber dirigido el famoso concierto de los 3 tenores Luciano Pavarotti, José Carreras y Plácido Domingo.
El sábado dirigió frente al obelisco un concierto para más de 25 mil personas, con un repertorio más popular que el que había presentado en el Colón. Incluyó la Obertura 1812 de Tchaikovski , la Danza húngara de Brahms o El murciélago de Strauss Jr.
Fuera de la biografía tradicional y trayectoria musical se pueden destacar otros aspectos.
Mehta rescata su herencia desde la gastronomía y dice que “cocinar es algo que muchos indios hacen cuando dejan su país”. Viaja alrededor del mundo con sus chiles y condimentos porque a pesar de todos estos años de giras declara que “nunca pudo acostumbrarse a a la comida occidental”. En la india era muy difícil acceder a la música occidental y en sus comienzos su padre fue autodidacta de violín y el fundador de la orquesta de Bombay, que en sus comienzos era una mezcla de aficionados y unos pocos músicos profesionales porque no había concertistas clásicos.
El pequeño Zubin se crió en una casa donde las palabras y la música fueron lenguajes que aprendió en simultáneo, no recuerda cuando escuchó por primera vez a Mozart: “siempre estuvo allí”. También con un sentimiento antibritánico que generó contradicciones en su padre a la hora de tener que viajar a Inglaterra por razones económicas.
A pesar de su origen indio, resulta curioso que en su pais no lo reconocen como un par por ser Parsi, una comunidad minoritaria en la india, que se concentra en Bombay y que cuenta con otro exponente musical famoso: Farrokh Bulsara (Freddie Mercury).
Sacarte rescata su amplitud musical con esta anécdota que contó en una entrevista para la cadena Al Jazeera. En 1970 estaba en Los Ángeles para dirigir a la Orquesta Filarmónica, en una disquería conoció a Fank Zappa, pegaron onda por su mutuo amor por Stravinsky y, para mayo de ese mismo año, organizaron un concierto donde Mehta condujo la orquesta junto a una banda que el rockero preparó especialmente para el estreno del documental200 motels.
"Un sueño que sueñas solo es sólo un sueño. Un sueño que sueñas con alguien es una realidad", solía decir John Winston Lennon.
El Beatle que se hizo leyenda nacía el 9 de octubre de 1940, durante un bombardeo de la aviación alemana, en Liverpool, Inglaterra. Hoy, 70 años después y ya sin contar con su presencia, el planeta entero lo homenajea de diferentes maneras.
Para empezar, Google y Youtube modificaron sus días para recordarlo. Además, el buscador de Internet incorporó un doodle animado con el tema "Imagine"de fondo.
En tanto su viuda, Yoko Ono, desde hace días invita a los seguidores de su Twitter a que participen de la "Imagine Peace Tower", un espacio para dejar un deseo o algún mensaje de paz.
"Esto es algo que era muy importante para John, el hecho de poder trabajar todos juntos por el bien del planeta. Le hubiera encantado como nos estamos movilizando todos en pensamiento y acciones", resaltó.
Además, por estos días se estrenó en Estados Unidos "Nowhere boy", una película que recrea la adolescencia de Lennon y que ya cuenta con la aprobación y la emoción tanto de Ono como del ex Beatle Paul McCartney. Ambos cedieron los derechos de las canciones que se usan en el film para brindar su apoyo a la directora Sam Taylor-Wood.
No sólo se cumplen 70 años de su nacimiento, hay más números redondos para Lennon en este 2010: pasaron 30 desde su asesinato, 50 desde la formación de The Beatles y 40 de su separación.
Los homenajes se hacen presentes también con conciertos en Estados Unidos, Perú y Chile, entre otros países.
Mientras la Revista Rolling Stone festeja el nacimiento de este hito de la música con una top ten de videos, el músico Ozzy Osbourne decidió recordarlo a su manera: hacer su propia versión de "How?", canción que Lennon grabó en 1971 para su disco "Imagine".
Los fanáticos argentinos no sólo de Lennon, si no de los Beatles en general, deberían ir agendando algunas fechas:
- El 15 de este mes se llevará a cabo por primera vez en Argentina, una subasta de objetos de la banda Beatle organizada por el Banco Ciudad.
- En noviembre Paul McCartney vuelve a presentarse en el estadio de River Plate, después de 17 años de la última vez que vino al país. Para confirmar su show grabó un video dedicado a sus seguidores de Argentina a modo de invitación.
Diarios y revistas de todo el mundo dedicaron hoy un espacio a la biografía de este activista por la paz, que dejó un legado musical inmenso tan vigente hoy como en sus comienzos. Claramente: The Beatles y Lennon no pasan de moda.
Desde SacArte brindamos por su nacimiento y su genio.
Felices 70, John.
¡Salud!
El periodismo está en constante búsqueda de nuevos formatos y soportes. Se renueva y adapta a las nuevas tecnologías, pero también recupera otras del pasado y las regenera. Una de estas últimas tendencias es la fusión entre crónica periodística y cómic.
El pionero fue Art Spiegelman, quien en 1992 publicó Maus, una crónica del Holocausto que supo ganar el premio Pulitzer. Desde entonces son varios los periodistas, en su mayoría corresponsales, que han encontrado en el cómic un medio estupendo para plasmar sus crónicas.
El conflicto palestino-israelí, la guerra de Afganistán, los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, la transformación China o el fanatismo islámico de Irán son de algunas de las temáticas que pueden encontrarse narradas en viñetas.
Es quizás Joe Sacco el autor más reconocido dentro de este campo emergente. Como corresponsal de guerra estrella de New York Times, es el que ha llevado a esta fusión más lejos y de forma más intensa que nadie, narrando sus vivencias en los campos de batalla de Medio Oriente (Palestina), Bosnia (Gorazde: Zona Protegida), Chechenia (Chechen War, Chechen Women), pero también haciendo un tributo al rock and roll con But I like it. La última obra de Sacco es Notas al pie de Gaza, que llega a la Argentina publicado en la colección Reservoir Books de Mondadori. El libro se convertirá quizás en el mayor exponente de la fusión cómic-periodismo. A través de diferentes personajes, tiempos y sucesos, como la masacre de Khan Younis en 1956, el autor hace un excelente análisis del conflicto Palestino-Israelí desde hace sesenta años hasta hoy. Es un relato vívido, con puntos de vista que se complementan y confrontan, donde se puede percibir el dolor de sus protagonistas, el hacinamiento y la desesperación de sentirte prisionero en tu propio país.
Tal vez el nombre Mark Zuckerberg no sea muy conocido en nuestro país, aunque, seguramente, muchos hayan oído hablar de su creación, Facebook. Este jovencito acnéico de 26 años se hizo archimillonario, algunos medios lo empiezan a equiparar a Steve Jobs y ya tiene una primera película inspirada en su historia.
Con el slogan "No consigues 500 millones de amigos sin tener unos cuantos enemigos", David Fincher trata de vender la reinterpretación cinematográfica que hizo del libro "The Accidental Billionaires", de Ben Mezrich, declarado demasiado ficticio por sus protagonistas.
El elenco reúne a Jesse Eisenberg en el papel de Zuckerberg, Andrew Garfield como Eduardo Saverin y Justin Timberlake como Sean Parker. Estos tres amigos se conocieron en Harvard y trabajaron en herramientas de interacción en en Internet como Napster y Facebook. Sus compañías crecieron al igual que los celos y la competencia entre ellos. El viernes se estrenó en EEUU y esta previsto que el 21 de octubre llegue al país.
Su increíble voz y carisma arriba del escenario daban una imagen de chica dura y bien plantada. Sin embargo, su personalidad era frágil e insegura, y combinada con el éxito profesional, la llevó a una vida de excesos y una muerte temprana a causa de una sobredosis.
Nació y se crió en el estado de Texas, por lo que su infancia estuvo marcada por un fuerte segregamiento racial. Pero en su adolescencia comenzó a militar por los derechos civiles de los afroamericanos y, eventualmente, tomó como suya una parte importante de la idiosincrasia negra norteamericana: el blues.
Copiando los estilos de Odetta y Etta James, entre otras, Janis Joplin se presentó con cierto éxito en distintos bares del estado. Luego de una gira que incluyó una presentación en Nueva York, se mudó a San Francisco -cuna de la escena hippie- de la mano de su amigo Chet Helms, quien le ofreció una audición con "Big Brother and the Holding Company", banda de rock y blues psicodélico a la que Janis se unió.
Editaron un larga duración y dos sencillos, mientras tocaban en distintos puntos de la costa californiana, aunque sus conciertos más recordados sean justamente los que daban en la bahía de Frisco. Su presentación en el Monterey Pop festival de 1967 -el mismo en el que Hendrix saltó a la fama por destrozar su guitarra- les consiguió un contrato con Columbia records, y dejó una versión de "Ball `n chain", de Big Mama Thornton, para el recuerdo. El éxito no tardó en venir. Pero ya a esa altura, la atención se había centrado básicamente en Janis, como lo demostraba el nuevo nombre de la banda: "Janis Joplin con la Big Brother and the Holding Company".
Dejaron un disco memorable como "Chip thrills", pero no tardaron más de dos años en separarse. La adicción de Joplin a las drogas y el alcohol había empeorado, con lo cual se aisló de gran parte de su entorno. Al mismo tiempo, sus presentaciones en vivo demostraban que no se encontraba en un buen momento y que su salud corría un grave riesgo.
A pesar de todo, en 1969 formó la KozmicBlues Band y su carrera entró nuevamente en un pico ascendente, aunque tuvo mayor repercusión en Europa que en Norteamérica. Para mantenerse alejada de las drogas, principalmente de la heroína, armó una segunda banda, la "Full Tilt Boogie Band". Además, ese año participó del evento más masivo, y paradójicamente quizá el ocaso, del movimiento hippie: Woodstock, en donde también se presentaron artistas como Santana, The Who, Jefferson Airplane y Creedence Clearwater Revival. Fue su última gran performance.
Un año y dos meses más tarde, luego de viajar por Europa, recorrer la selva brasileña y reinstalarse en San Francisco, Janis se encontraba trabajando en su tercer disco. Pero luego de un día de estudio y una noche de copas junto a la banda, la cantante partió a su casa, donde murió a la 1:40 de la madrugada a causa de una sobredosis de heroína de altísima pureza. El álbum fue editado póstumamente y se tituló "Pearl", en honor a su apodo.
Como tantos otros artistas de rock -Jimi Hendrix, Jim Morrison, Brian Jones, Kurt Cobain- murió a los 27 años, con un paso fugaz por el estrellato que literalmente la consumió. Quizá no estaba preparada para el éxito; quizá esa fue la manera en la que decidió vivir. Lo cierto es que su figura se convirtió prematuramente en un mito y desde ese momento sólo quedan sus canciones.