Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de noviembre de 2010

El significado de lo abstracto

Fuerza Bruta demuestra que las búsquedas artísticas pueden encauzarse en infinitas direcciones para llegar a resultados inimaginables. A lo largo de todo el espectáculo uno se encuentra cautivado, en constante expectativa frente a lo que está viviendo. Y ese es precisamente el objetivo: que público deje su cómoda posición de espectador y sea una parte de lo que sucede a su alrededor.


A través de escenas fuertes, juegos de luces, sonidos e imágenes y escenografías móviles que lo sorprenden minuto a minuto, uno se conecta con la experiencia a otro nivel. El sentido de la obra es... ninguno. O al menos ninguno pautado. Cada uno le encuentra un significado distinto. La secuencia lo transporta a una introspección continua, una búsqueda interna que recorre lugares desconocidos de la psiqus. El sentido deja de buscarse afuera para internalizarse.

Al final, el espectáculo deviene en una suerte de desenfreno masivo. La gente permanece en el lugar bailando durante una hora sin parar, mojándose con lluvia que cae del techo. Parece una catarsis grupal de lo recién encontrado.

"No existe en la obra el concepto de significado o representación. Una puerta es una puerta. No significa ni más ni menos que eso. El lenguaje es abstracto, sí, cada uno piensa lo que quiere. Absolutamente abstracto. Desde la creación. Nadie entiende el significado de la obra, porque no lo tiene."

Fuerza Bruta nace de las entrañas de De La Guarda. Sus creadores se separaron en 2005 para continuar su propia búsqueda artística. Hoy presenta su espectáculo en numerosas ciudades como Nueva York, Lisboa, Londres, Madrid y Barcelona.

Hay mucho que decir sobre la experiencia, aunque no siempre pueda expresarse acertadamente con palabras, pero la sorpresa es una base fundamental de la exhibición y no quiero arruinárselas. Aunque los ansiosos pueden ver el tráiler oficial.

martes, 23 de noviembre de 2010

Buenos Aires a la cabeza del arte

Buenos Aires está catalogada como la ciudad con más movimiento teatral del mundo. Entre el circuito comercial, oficial e independiente, se presentan alrededor de 400 obras por semana. Esto hace que haya una gran variedad de oferta para satisfacer todos los gustos del público, pero al mismo hace difícil para todo el que trabaja en el teatro pretender vivir de él.

La oferta muchas veces supera a la demanda, y la gran competencia que se genera obliga a las producciones a mejorarse función a función. Actores, directores, guionistas, escenógrafos...la fuerte competencia los obliga a exceder sus roles tradicionales y esforzarse por conseguir fondos sea como sea para mantener sus funciones en cartelera.

Los subsidios son una vía, como las fiestas, rifas, publicidades. Nicolás Barsoff es egresado del Instituto Universitario Nacional del Arte. En su carrera en el teatro independiente ha hecho de actor, director, guionista y asistente de dramaturgia. Este año le fue concedido el subsidio del Instituto para la Protección y Fomento de la Actividad Teatral no Oficial de la Ciudad de Buenos Aires (PROTEATRO) por su trabajo en la dirección de Tríptico, que estuvo en cartelera durante tres años.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

"Proyecto Vestuarios": la argentinidad deportiva

Javier Daulte recrea la intimidad de dos equipos de barrio -masculino y femenino- que viajan al exterior para disputar un mundial de clubes, en un ámbito repleto de conflictos internos y con un sólo fin: la victoria.












La puesta propone dos obras distintas en un espacio común. Y tiene una explicación concreta: el director no lograba decidirse por hombres o mujeres. El resultado fue "Proyecto vestuarios", un proyecto que tiene como eje una problemática que abarca a ambos sexos, en donde lo interesante resulta identificar las diferentes maneras en que hombres y mujeres comparten la intimidad de un vestuario.

El deporte elegido es el lacrosse, popular en Estados Unidos pero prácticamente desconocido en Sudamérica. Consiste en usar un palo con una red en la parte superior para pasar y agarrar una pelota de goma, con el objetivo de meter goles en el arco contrario. En este sentido, el autor y director Javier Daulte afirma que el lacrosse es un pretexto, y que eligió un deporte desconocido para tomarse "todas las licencias del mundo". El destino, Hungría, funciona además como disparador para retratar la imagen de los argentinos en el exterior. Por otro lado, el ámbito de los vestuarios no le fue ajeno al director en su juventud.



Además de "Proyecto vestuarios", Daulte dirige "Un dios salvaje" en el Paseo la Plaza, y también es el guionista de "Para vestir santos", el unitario del Trece. Por si fuera poco, es programador de la sala Villarroel, en Barcelona. Trabaja demasiado y lo disfruta. Es uno de los personajes más prolíficos y buscados del circuito teatral. Y a la hora de elegir una etapa que le haya servido de usina creadora para sus historias y personajes, no duda en mencionar la infancia.



Una obra -o dos- basada en un deporte de equipo implica necesariamente un elenco relativamente joven, y Daulte en ese sentido siempre se las ingenió para encontrar alguna gema del under que pueda darle lo que busca. También hay figuras reconocidas como Héctor Díaz, quien interpreta a un jugador veterano que maneja los hilos del equipo a la par del entrenador. La puesta es ágil, y hay que estar atento para no perder algunos detalles. La obra propone un ambiente acelerado y mucho diálogo, en donde todo -la lealtad al equipo, la amistad, la traición- se termina reduciendo al resultado de un partido, y sus posibles consecuencias.

Algo que el director rescata de este proyecto es la posibilidad de cuestionar determinados comportamientos sociales a partir del juego, pero sin perder validez artística, en un ámbito "donde lo público y lo privado se superponen". Un panorama distinto al de su generación.



Trabajando con Daulte

Entre los personajes jóvenes que integran ambos elencos, se encuentra Joaquín Berthold, un actor que hizo su experiencia fundamentalmente en el teatro (luego el cine y la televisión, en ese orden) y que en los últimos años empezó a codearse con directores como Andrés Bazallo y Luciano Cáceres. Su participación en "Proyecto vestuarios" significa una gran vidriera. A la hora de encarar su personaje, Berthold pudo sacar provecho a su experiencia en el ambiente deportivo: juega al hockey desde la infancia, e incluso integró la selección varios años: "En un vestuario no sólo entra en juego la intimidad, sino también cuestiones como la camaradería, la amistad. Los códigos que se manejan en el equipo, y la forma en la que se relacionan los jugadores".




"Proyecto vestuarios" en Espacio Callejón, Humahuaca 3459
Vestuario de hombres viernes a las 21 y sábados a las 23
Vestuario de mujeres: sábados a las 21 y domingos a las 20


martes, 14 de septiembre de 2010

"Idéntico", ciclo de monólogos de Teatro por la identidad

Con dirección de Daniel Veronese y coordinación autoral de Mauricio Kartun, varios actores consagrados interpretan textos seleccionados a través de un concurso.

"Uno. Uno mismo. Cada vez. Once actores. Un público. Personas que evocan quiénes fueron, quiénes son. Actores, idénticos a sí mismos, y distintos. Once monólogos para ser dichos. Iguales, distintos. Idénticos."

Cuando en el año 2000 las Abuelas de Plaza de Mayo iniciaron el camino de Teatro por la Identidad (TxI), el de ayudar a recuperar la memoria y justificarla a través del discurso artístico, lo hicieron pensando que se trataba de un proyecto con principio y fin. Sin embargo, el compromiso y la aceptación del ambiente teatral, sumado a la respuesta del público a lo largo de los años, han logrado que el ciclo se expanda no sólo a otras ciudades del interior, sino incluso a diferentes países: actualmente, TxI se lleva a cabo en Córdoba, Rosario, Tucumán y Mar del Plata, entre otros, como también en España y Venezuela.


En esta edición porteña, la décima, que se lleva a cabo todos los lunes de septiembre a las 20.30 (las entradas son gratuitas y se retiran una hora antes de la función), la oferta es amplia y de una gran calidad. Hay que elegir, no queda otra. Es imposible ver todo lo que ofrece la cartelera. Los teatros involucrados son ocho, e "Idéntico" tiene su lugar en el Metropolitan (Corrientes 1343). Allí, figuras como Boy Olmi, Mauricio Dayub y Patricio Contreras se ocupan de interpretar los "micromonólogos por la identidad", seleccionados por Kartun, Veronese y Luis Rivera López de entre cientos que llegaron a los organizadores.

Más allá del componente emotivo, la calidad artística del espectáculo es incuestionable, así como el compromiso de los actores -en casi todos los casos-. Lo interesante es que no sólo se apela a la memoria a través del dramatismo, sino también a través de la risa. El ciclo tiene un fin muy serio, pero también, momentos muy divertidos. Sin embargo, cerca del final, la voz de Norma Aleandro pone las cosas en su lugar, y la aparición en el escenario de Victoria Montenegro, una nieta recuperada, emociona y ayuda a entender, desde un lugar mínimamente más cercano, a los verdaderos protagonistas de esta historia.

"Idéntico" se compone de los siguientes monólogos:
- Anagnórisis de Rolando Perez (por Alejandro Tantanian)
- Caracteres de Fabián Díaz (por María Fiorentino)
- Un muñeco sin cara de Sandra Massera (por Magela Zanotta)
- El parecido de Mariano Saba (por Boy Olmi)
- Ancurá de Nelson Mallach (por Esteban Bigliardi)
- Marea mental de Patricio Abadi (por Roly Serrano)
- Sobre pasar la noche de Florencia Berthold (por Laura López Moyano)
- El espectador de Mariano Saba (por Luis Campos)
- Escena costumbrista de Verónica Mato (por Ana Garibaldi)
- La negación
de Patricio Abadi (por Mauricio Dayub)
- Polo de Rolando Pérez (por Patricio Contreras)
- Niños de Mariano Saba (por Norma Aleandro - texto en off)

Mirá "El parecido", interpretado por Boy Olmi


sábado, 11 de septiembre de 2010

TEATRO OFF: "La de Vicente López"

   Festejar año nuevo muchas veces implica sidra, pasas de uva, deseos, calor de verano y pensamientos reprimidos que salen a la luz. ¿A quién no le ha pasado al menos una vez en las fiestas de fin de año que afloren asuntos familiares nunca hablados?

   La de Vicente López, una obra escrita y dirgida por Julio Chávez, estrenó en 2007 en El Camarín de las Musas y sigue presentándose a sala llena, ahora en el Teatro Beckett.
   En todo este drama, hay también lugar para el humor, que se destaca en el papel de la madre Beatriz (Elvira Villarino) y en el de la tía Alicia (Luz Palazón). Como era de esperar, los seis protagonistas se lucen con la calidad de sus actuaciones, y es para aplaudir de pie la interpretación del hijo (Julián Doregger).


¿De qué trata?
   La historia hace foco en una familia compuesta por una madre, su hija y su hijo, quienes reciben en la noche de año nuevo a la tía Alicia. Sólo por el hecho de vivir en zona norte ella se da a sí misma el poder de decidir qué es lo correcto y lo mejor para todos. A su vez, su hermana y sus sobrinos la tratan como si de verdad ella tuviera esa autoridad, la ven como a una reina.

   Hay dos invitados imprevistos: un "amigo" uruguayo de Alicia, que está con el pasaje en la mano para volverse a Montevideo; y el pintor, que se le frustró el festejo con sus amigos.

   La tranquilidad que reina en los personjes en un cominezo va a ir variando a lo largo de la obra como consecuencia de las cosas que se dicen en esa noche y de las que no se dijeron durante tanto tiempo.


 _____________________________________________________________________

LA DE VICENTE LÓPEZ
todos los viernes a las 21
Teatro Beckett (cómo llegar)

Elenco:
Patricia Biurci (Isabel, la hija), Santiago Caamaño (Nelson, el uruguayo), Leandro Castello (Aníbal, el pintor), Julián Doregger (Alejandro, el hijo), Luz Palazón (Alicia, la de Vicente López), Elvira Villarino (Beatriz, la madre).