Desde la semana pasada y hasta el 7 de febrero, el Museo de la Fundación Constantini presenta una de las mayores recopilaciones de esta artista: "más de 100 obras que hacen foco en su producción histórica de las décadas del 60, 70 y 80".
La gran bestia pop fue amiga del gran Andy Warhol y desde chica fue una mimada de los mecenas, desde el intituto Di Tella hasta Constantini. Fue una de las figuras del insittuto en los 60 y es recordada por algunas de sus producciónes de arte efimero o sus instalaciones: una suelta de conejos y palomas para fotografiar las reacciones de la gente o un enorme laberinto con varias estaciones en plena calle Florida.
La muestra incluye trabajos recordados, además de otros poco conocidos que salen a la luz a partir de la investigación que la curadora Victoria Noorthoorn hizo en el archivo de la artista.
En su página oficial rescata una anécdota de estas presentaciones:
"¡Corten! ¡Corten! ¡Sáquenme de aquí a esta mujer demente!”. Así entró Marta Minujín –la “mujer demente” en cuestión– a la escena de los mass media argentinos. Eso fue lo que gritó Augusto Bonardo, un olvidado conductor televisivo, cuando se vio atrapado en un happening de “la Minujín”. Corría 1964 y el pobre Bonardo quedó en medio de un caos protagonizado por un grupo de enloquecidas gallinas, varios robustos muchachos enfundados en slips y un desconcertado pony: los elementos que integraban la obra."
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martes, 30 de noviembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
El arte del compromiso social
Hay varias cosas que se pueden hacer desde el arte para ayudar a lograr un cambio en la sociedad. Una de las maneras más comunes es subastar obras a beneficio de algún hospital u organización, pero se puede hacer mucho más.
Un ejemplo es Milo Lockett, quien, como ya contamos en otra nota en SacArte, realiza proyectos solidarios como La Gira Interminable, en la que trabaja con chicos con Síndrome de Down, y en la construcción de la Casa Garrahan en Resistencia, Chaco.
Milo charló con nosotros sobre qué piensa de este tipo de contribución al cambio social. ¿Lo querés escuchar?:
Aunque no era necesario que lo hiciera, Milo empezó a trabajar desde muy chico para tener en su bolsillo su propio dinero y poder usarlo en lo que él quisiera. Ya en ese momento entendió que el que tiene autonomía económica puede pensar libremente. "Por eso un país de pobres no puede pensar", sintetizó. Esta es una de las razones que lo motiva a querer ayudar.
Lockett goza de prestigio y es exitoso, pero con eso no basta.
Lo que está haciendo el artista plástico Andrés Zerneri es otra forma de generar un cambio. Desde fines del año pasado comenzó a juntar bronce para levantar un Monumento a los Pueblos Originarios, que va a ser representado en el cuerpo de una mujer.
La idea la tuvo el historiador Osvaldo Bayer, quien le propuso a Zerneri hacer esta obra con el mismo espíritu con el que hizo la del Che Guevara en Rosario en 2008: con llaves donadas por la gente. Lo que diferencia a una de la otra son cuestiones numéricas: la del Che mide 4 metros y se usaron 3 toneladas de bronce; la Mujer Originaria va a medir 10 metros y necesita 10 toneladas.
El lugar donde se quiere poner el monumento ya genera polémica: Sería en Diagonal Sur y Perú, exactamente donde está el del General Roca. Lo que explica Zerneri es que la idea no es demolerlo para poner el otro en ese lugar, sino "moverlo a un lugar menos importante de la ciudad". Aclaró esto y resaltó que "el proyecto se basa en construir, no en destruir", lo que se intenta es que todos los argentinos se tomen un momento para "repensar la historia".
¿Querés escuchar la entrevista de SacArte a Zerneri? Dale play:
Un ejemplo es Milo Lockett, quien, como ya contamos en otra nota en SacArte, realiza proyectos solidarios como La Gira Interminable, en la que trabaja con chicos con Síndrome de Down, y en la construcción de la Casa Garrahan en Resistencia, Chaco.
Milo charló con nosotros sobre qué piensa de este tipo de contribución al cambio social. ¿Lo querés escuchar?:
Aunque no era necesario que lo hiciera, Milo empezó a trabajar desde muy chico para tener en su bolsillo su propio dinero y poder usarlo en lo que él quisiera. Ya en ese momento entendió que el que tiene autonomía económica puede pensar libremente. "Por eso un país de pobres no puede pensar", sintetizó. Esta es una de las razones que lo motiva a querer ayudar.
Lockett goza de prestigio y es exitoso, pero con eso no basta.
Lo que está haciendo el artista plástico Andrés Zerneri es otra forma de generar un cambio. Desde fines del año pasado comenzó a juntar bronce para levantar un Monumento a los Pueblos Originarios, que va a ser representado en el cuerpo de una mujer.
La idea la tuvo el historiador Osvaldo Bayer, quien le propuso a Zerneri hacer esta obra con el mismo espíritu con el que hizo la del Che Guevara en Rosario en 2008: con llaves donadas por la gente. Lo que diferencia a una de la otra son cuestiones numéricas: la del Che mide 4 metros y se usaron 3 toneladas de bronce; la Mujer Originaria va a medir 10 metros y necesita 10 toneladas.
El lugar donde se quiere poner el monumento ya genera polémica: Sería en Diagonal Sur y Perú, exactamente donde está el del General Roca. Lo que explica Zerneri es que la idea no es demolerlo para poner el otro en ese lugar, sino "moverlo a un lugar menos importante de la ciudad". Aclaró esto y resaltó que "el proyecto se basa en construir, no en destruir", lo que se intenta es que todos los argentinos se tomen un momento para "repensar la historia".
¿Querés escuchar la entrevista de SacArte a Zerneri? Dale play:
Si querés colaborar con el proyecto hay centros de acopio en gran parte del país donde podés acercar tu llave y, además, están convocando a todo aquel que quiera participar pintando su cuerpo con barro para una producción fotográfica el domingo 12 de diciembre justo donde se quiere emplazar el monumento (Diagonal Sur y Perú).
martes, 9 de noviembre de 2010
Milo para todos
Unos lo ven como uno de los artistas más talentosos de nuestro país que, con su estilo fresco, cercano e infantil supo renovar el circuito del arte. Otros como un aficionado, un marketinero, que más que un artista parece una fábrica de hacer y vender cuadros por la capacidad de promocionarse que tiene. Lo cierto es que Milo Lockett es uno de los pintores que más cuadros vende en el país, un fenómeno al que se puede admirar o repudiar, pero nunca ignorar.
Fue de todo antes de dedicarse de lleno al arte: desde ajero a verdulero. Tuvo bares y hasta una fábrica de remeras que quebró en el 2001 y lo terminó de empujar a su vocación. Hizo algunos talleres en Bellas Artes y con otros artistas y participó de la Beca Antorchas. Pero Milo es sobre todo un autodidacta, cosa de lo que se enorgullece, ya que lo liberó de prejuicios y estructuras rígidas y le permitió ser más libre y explorar nuevos caminos.
Además de pintar, Milo lleva adelante varios programas solidarios en los que enseña a niños de comunidades nativas a pintar (Estampando geografía). O la Gira Interminable, que consiste en pintar murales en jardines infantiles junto a chicos con síndrome de Down. No le rehuye a las entrevistas, en las que se muestra lúcido, astuto e hiperactivo. Ante medios como La Nación se sincera:
“A mí, como pintor, me parece interesante poder cambiar la realidad de las personas por unas horas o por unos días, no con la promesa de para siempre. Uno hace un taller para que se inicie un camino, no para solucionar nada. Algo que estuvo mal durante tantos años uno no lo va a cambiar pintando un mural, pero es un inicio, es arrancar un camino. Y es enunciar que pueden pasar otras cosas, que no está todo mal” afirma Lockett.
Sus obras solidarias son vistas por sus detractores como parte del fuerte marketing que impulsa. Él responde sin hesitar: “ Nadie está por fuera del mercado, los que dicen eso son mediocres que temen el fracaso. Es fácil adoptar una postura así. Si hacés arte es porque querés mostrarte, ganar plata y ser exitoso. Sino buscate un trabajo en una oficina y listo”.
"Aprovecho el error, si algo salió mal y me gustó, lo sigo. A veces son cosas graciosas, me divierto mucho. Trabajé mucho tiempo enojado, con bronca, renegaba contra el sistema. Después apareció la euforia, la compulsión por hacer más y más. Ahora la satisfacción es poder colaborar en lo social".
El chaqueño autodidacta ganó el Premio Revelación en el ArteBA de 2006. Su estilo infantil y naíf , sin pretensión de obra de arte se ha convertido en un fenómeno de ventas en el país y en el exterior. La rapidez con la que pinta, sumado a que trabaja entre diez y doce horas diarias, le permiten generar un caudal abundante de cuadros que se exponen en numerosas galerías. Para bien o para mal, Milo está en todas partes y es un éxito. Hasta sus críticos más acérrimos deben admitir que algo debe de tener.
"Yo aprendo con los chicos. Uno piensa que va a enseñar, pero en realidad termina tomando un material visual que en algún momento reaparece. Esos “baños de realidad” –como los llamo yo– para el artista son tan importantes como saber mezclar el rojo con el blanco".
martes, 7 de septiembre de 2010
Paseo de la Resistencia
Al caminar por la histórica Avenida de Mayo el peatón puede encontrarse con cafecitos de renombre como el Tortoni, Los 36 Billares y el Bar Iberia. También con el Teatro Avenida, el increíble Palacio Barolo y con una feria de artesanías, aunque muchos crean que no combina con el estilo arquitectónico de la zona.
Paseo de la Resistencia, así es como se decidió llamar hace siete años a todo lo que hay detrás de la puerta de Avenida de Mayo 649. Como en la plaza, pero bajo techo, los artesanos tienen su mesita donde exhiben todo lo que crean con sus manos mientras charlan con el puestero de al lado y toman mate. Además de la feria, que está abierta de lunes a sábado de 10 a 21, hay exposiciones de fotos, esculturas y pinturas que decoran las paredes.
Marcos, un artesano que hace cuatro meses que está en el Paseo, cuenta que están en constante movimiento, pensando cosas nuevas para lograr mantener al lugar activo.
Lo que en 2007 eran proyectos en el aire hoy ya son una realidad: lograron hacer una bibloteca popular y en el sótano dictan talleres de tela, laboratorio fotográfico, clown, swing, candombe y serigrafía.
Pero el paseo no sólo es esto.
Para entender más del espíritu de este rincón que rebalsa de creativdad hay que buscar en sus orígenes: Los artesanos llegaron a ubicarse ahí después de los incidentes que hubo en 2003, cuando la Infantería reprimió con balas de goma a los que estaban con sus paños en la calle Florida. No les quedó otra opción, tenían que buscar un lugar seguro para reubicarse. Tres largos meses pasaron hasta que lograron obtener el espacio.
La reunión pasada fue en Tilcara, Jujuy, a principios de agosto. La próxima es este mes en Río Ceballos, Córdoba (contacto). Los objetivos son siempre los mismos: la liberación de los espacios públicos y la defensa y reivindicación de la cultura.
Marcos sintetiza todo esto en una frase: "Ser artesano es resistir".
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